Grímsson logra su quinto mandato consecutivo en las elecciones presidenciales de Islandia

Las elecciones presidenciales de Islandia celebradas este sábado no dieron lugar a sorpresas. Tal como habían predicho claramente los sondeos, el presidente Ólafur Ragnar Grímsson, de 69 años, fue reelegido por quinta vez consecutiva con el 52,78% de los votos, convirtiéndose así en el único jefe de Estado de la historia de este país que consigue mantenerse más de 16 años en el cargo.

No hubo milagro, por lo tanto, para la joven y popular periodista Thóra Arnórsdóttir, de 37 años, que se quedó en el 33,16%. Nada más conocer el resultado, Arnórsdóttir admitió la derrota aunque se dijo impresionada por el gran apoyo recibido. Y es que, a pesar de haber perdido las elecciones, conseguir más de un tercio de los votos en tan solo cuatro meses de carrera política tiene mucho mérito. Embarazada de siete meses, Arnórsdóttir decidió presentarse como candidata el pasado mes de marzo después de que miles de ciudadanos se lo pidieran por carta.

“Llegar hasta aquí ha sido una experiencia muy valiosa. Ahora me cogeré vacaciones y cuidaré de mi hija (recién nacida) y de mis otros hijos”, anunció la candidata, cuyo marido, Svavar Halldórsson, se ha hecho cargo de los tres pequeños durante la campaña.

El objetivo de Arnórsdóttir era volver a dar a la presidencia un papel unificador y meramente representativo, lejos de la politización en que, desde su punto de vista, ha caído Grímsson en estos últimos años.

Lo cierto es que, durante la campaña, el veterano político no ha dudado en utilizar temas y polémicas tradicionalmente destinadas al debate parlamentario para ganarse el favor del pueblo. En esta línea, ha sabido capitalizar el recelo que los islandeses sienten en estos momentos hacia la Unión Europea, en un momento en el que este pequeño país del Atlántico Norte empieza a mostrar signos de recuperación tras la crisis bancaria de 2008.

Posicionándose en contra del ingreso en la UE, Grímsson ha reafirmado todavía más su imagen de defensor de los intereses de Islandia. Fama que se ganó hace dos años tras negarse a firmar la ley con la que el Parlamento se comprometía a pagar la deuda que los bancos habían contraído con los ahorradores extranjeros tras la debacle financiera. El gesto del presidente forzó la convocatoria de dos referéndums, uno en 2010 y otro en 2011. En ambos, el pueblo rechazó pagar la deuda, lo que hizo que Islandia fuera acusada ante los tribunales europeos por el Reino Unido y Holanda, principales afectados por el impago.

Si bien con su actuación Grímsson se atrajo la simpatía de gran parte de la población, otros le critican con severidad, pues aseguran que las consecuencias del impago podrían ser mucho más duras de lo que habría sido en su momento pagar la deuda. Cabe recordar, además, que Grímsson fue precisamente uno de los que más apoyó la expansión en el extranjero de los bancos islandeses en los años de bonanza, contribuyendo, por lo tanto, en su crecimiento exagerado.

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