La matanza de Noruega llega al teatro

Hace unos meses, la insólita idea del dramaturgo danés Christian Lollike de llevar a escena el manifiesto homicida de Anders Behring Breivik generó gran revuelo en Escandinavia. No había pasado demasiado tiempo desde que el 22 de julio de 2011 Breivik mató a 77 personas en Noruega en nombre de la lucha contra los musulmanes y la sociedad multicultural. Por esto, cuando Lollike dio a conocer su intención de escribir una obra de teatro basada en esos hechos y en las ideas que los habían motivado fue rápidamente tildado de insensible con las víctimas y oportunista.

Su proyecto, sin embargo, no podía estar más lejos de la apología del terrorismo. Su objetivo es justo todo lo contrario. Lo que Lollike quiere es tratar de comprender cómo un joven noruego de familia acomodada y aparentemente normal pudo acabar cometiendo actos tan horrendos y, sobre todo, analizar la conexión que existe entre sus ideas racistas y xenófobas y el ideario de ciertos partidos políticos hoy en día presentes en varios parlamentos de Europa.

La obra fue estrenada a mediados de octubre en el CaféTeatret de Copenhague, un pequeño teatro situado en el corazón de la capital danesa. Y el resultado es una honesta y escalofriante aproximación a la mente del terrorista. El mensaje es claro: Breivik era una persona normal hasta que se aisló y se radicalizó. Lo que hizo podría volver a ocurrir si la sociedad y el mundo de la política no reaccionan y se dan cuenta del peligro que encierran las generalizaciones y la asunción de conclusiones rápidas y exageradas.

La obra, que se desarrolla en forma de monólogo a partir del manifiesto del terrorista y algunos pasajes del juicio, demuestra el gran poder comunicativo que puede llegar a tener el teatro y reafirma el valor y el papel constructivo que el arte puede jugar en la sociedad.

La obra podrá verse en Copenhague hasta mediados de enero. En este link encontrarás más información: http://www.cafeteatret.dk/manifest-2083-english.html

También puedes leer el artículo publicado en La Vanguardia el 11 de noviembre de 2012 aquí.

 

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